
El cielo esta triste y oscuro. Parece que la lluvia no tardara en hacernos compañía.
Entre papeles, movimientos de bancos, agobios... Te echo de menos.
Mi corazón no se siente triste. Realmente hace unos días que ha olvidado esa tristeza.
Los reencuentros tienen muchas cosas positivas. Muchas.
Me gustaría escribir un bello poema, o quizás un bello texto donde expresar mas, decir mas. Pero me quedo en las puertas. En esas que deje entreabiertas, por lo que pudiera pasar.
Vamos a vivir cada día, como si fuese el único. Vamos a vivir los momentos, cada uno, como si fuese lo mas importante. Viviremos el presente sin pensar en un futuro o en el pasado.
Y espero de corazón que, de nuevo, logremos hacernos felices y podamos seguir disfrutando de esas cosas que nos unen. Hasta en el nombre.

Si, los niños son un maravilloso tesoro.
Ya sé que me diréis: “Bueno no siempre” “Cuando se pone pejiguero, hay veces que no hay quien lo aguante” “Me lo dices porque no tienes hijos, que no te dan la noche” Si es cierto. Es posible, que en muchos momentos se pongan tan así, que no haya forma de aguantarlos.
Pero no hay nada comparable a su risa. Cuando sonríen tienen la facultad de iluminar la estancia. Su alegría se contagia.
Ya sé que esta opinión es muy personal. Pero yo reconozco que pasar un rato con un niño me llena el corazón de felicidad. Y si me dan un beso, sin que nadie les obligue, o me buscan para jugar... Entonces la felicidad es completa.
Dentro de unos meses espero que otro bebe me regale su sonrisa. Mi nuevo sobrino/a nacerá en diciembre si Dios quiere. Le deseo tanto!! Y ya por muy pequeño que sea, dentro de su madre, me regala su ternura y me hace amarle incondicionalmente.
Te espero corazón mío, con ilusión y alegría