Podría decir mil cosas. La ira me mostró un camino sinuoso, difícil, lleno de piedras, horroroso. Pero en el fondo, por mucha ira, por mucho dolor, por mucha rabia, por todo lo que quiera imponerme... Le quiero.

Le quise cuando hace cinco años conoció a otra y me dejo casi sin darme cuenta. Y le quiero ahora, cuando me ha vuelto a hacer lo mismo. La primera vez las cosas no iban nada bien. Pero ahora... Ahora no logró entender la razón. Solo que le apeteció algo diferente. “Y aunque fui yo quien decidió que ya no mas, y no me canse de jurarME que no habrá tercera parte... Me cuesta tanto olvidarle”.

Como le dije a Kilifa, no es que este de bajón. Bueno, ya sabéis que la regla suele dejarnos un poquillo así, yo me pongo muy mimosa, quizás porque me duele mucho, no sé. Pero hoy los buenos recuerdos se me vienen todos encima. Y lucho por alejarlos, pero me tocan la fibra.

 

Entre el cielo y el suelo hay algo

con tendencia a quedarse calvo

de tanto recordar

y ese algo que soy yo mismo

es un cuadro de bifrontismo

que sólo da una faz

la cara vista es un anuncio de signal

la cara oculta es la resulta

de mi idea genial de echarte

me cuesta tanto olvidarte

me cuenta tanto olvidarte

me cuesta tanto

olvidar quince mil encantos es

mucha sensatez

y no sé si seré sensato

lo que sé es que me cuesta un rato

hacer las cosas sin querer

y aunque fui yo quien decidió

que ya no más

y no me cansé se jurarte

que no habrá segunda parte

me cuesta tanto olvidarte

me cuesta tanto olvidarte

me cuesta tanto...