Hace unos días, alguien que conoce a mi ex desde siempre, me dijo unas palabras que me llenaron de dudas.

-"¿Te extraña?, No sé como estas así de mal. Deja ya de llorar por él. Ya tendrías que saber que M. es un mujeriego. Le gustan mas las mujeres que a un tonto un lapicero. A todas les hacia la radiografía de arriba abajo, no se perdía ni una. Porque esta como esta, si no... Seguro que se hubiese liado con todo personal femenino que se le hubiese puesto por delante..."

Y esto me indujo a pensar, que solo fui un entretenimiento entre sus dos mujeres. La primera vez, le ayude a salir de su casa, independizarse de sus padres (y depender total y exclusivamente de mi). La segunda, le ayude a recuperar la estabilidad que su exmujer le había quitado. Le devolví la confianza en si mismo, su autoestima...

De a pocos, en ambas ocasiones, me robo toda mi energía. Y en cuanto la hubo chupado toda, me dio la patada.

El siguiente pensamiento no fue mejor, ni mas halagüeño.

Entonces. Si ha sido así. Alguien me ha amado de verdad alguna vez?. Mi mente se quedo en blanco. No, en realidad, nadie me ha amado.

No penséis que estoy haciéndome la victima. Claro que me entristece saber que nadie ha querido a la mujer que soy. Pero no hay otra, tengo que asumirlo. Las cosas son así.

No hablo de que me quieran, no. Ese tipo de amor no me falta. Mis padres, mi hermano, mis amigos... Soy una persona afectuosa, social. Y muchísima gente siente afecto por mi, eso lo tengo claro. Y por ello no dejo de alzar mis ojos al cielo y dar las gracias infinitas veces.

Pero me gustaría pensar que en algún lugar, en alguna parte está esa persona que me verá mas allá de mi silla de ruedas. Alguien que sabrá que soy una mujer digna de ser amada. Alguien a quien no le molestará que mi posición sea siempre sentada, y se percatará de todos los muchísimos valores que hay en mi. Y sabrá perdonar mis muchos defectos. Si Dios quiere, encontraré a ese hombre que valorará todas las metas conseguidas, y el empeño por conseguir otras. Y querrá ser participe en ellas, y caminar a mi lado, ayudándome a ver como se ven las cosas desde su altura, y queriendo ver como se ven las cosas desde la mía. Me verá a mi, y me amará a mi.

Por ahora, me quedo con el dolor roto de aquello que paso hace como unos dos meses y que me destrozo el alma, por mucho que él no lo valga. Y seguiré abriendo puertas y ventanas, para que entre un nuevo aire renovado, y haga volar de mi mente todo el mal, todo el daño que me han hecho.