Escribo para los que no existen
y están divididos en dos cuerpos:
el de un hombre (yo) y el de una mujer (ella).
Escribo porque debo y puedo,
necesito, creo, veo.
Escribo para inmortalizar lo mortal de mí,
y para mortalizar lo inmortal de la vida.
Escribo para llenar, vaciar,
y en todo encuentro la vida:
el acto y la continuidad;
en todo encuentro la muerte:
el caos y la catástrofe.
Rotación y traslación,
expansión y compresión;
la vida que encierra la vida,
un mapa de ciclos concéntricos.
La vida se repite en sí misma.
Mi espíritu todo lo anticipa
y mi cuerpo se sorprende:
mi espíritu ya lo ha vivido todo,
infinito como la vida;
mi cuerpo vive ahora,
finito como la muerte.
Soy, fui y seré,
soplo, quemo, mojo, sostengo,
y en cada momento pienso, sé,
mas dudo, tengo miedo.
Maximiliano López Cruz


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